sábado, 8 de julio de 2017

León Félix Batista, más allá del neobarroco, 'potenciador' del lenguaje.


Por Eli Quezada

"El pensamiento es donde las palabras deben dormir mucho tiempo 
con el fin de nacer nuevas y puras."                                                                                                        (S. Mallarmé)

                                                 

La propuesta literaria que nos concede, a manos llenas, León Félix Batista se mece entre la soga templada del equilibrista suicida que, cual kafkiano ducho, vive prevenido a caer desde las alturas, o lo que es igual a llevarnos a sentir la euforia de la muerte de lo trillado, piel a piel, o sentir la indescriptible sensación del vaho putrefacto de la carne, de las máscaras, o “el hedor” de lo convencional. Y al mismo tiempo crear una suerte de drama lúdico conjugado a un erotismo natural en forma de… ‘Delirium semen’ que se metamorfosea constantemente ante nuestros ojos. Sus ‘textos’ son eso, una fábrica mágica de infinitos sentidos que brincan de un libro a otro, que nos seducen, nos impactan,  nos llevan al ‘Paradíso’ y nos devuelven al piélago. Un laberinto entre lo real y lo imaginario, por supuesto, con todo el simbolismo que facilitan sus letras que, créanme, no tienen ‘caducidad’…

A propósito de erotismo, dice Carlos Ardavin que: "Desde su poemario inicial, “El oscuro semejante” (1989), León Félix Batista ha ido construyendo una obra cuya sustancia principal es el propio lenguaje poético, aderezado por un erotismo juguetón que se revela casi omnipresente." Y yo agrego “potenciando el lenguaje a su máxima expresión.” Tomando, justamente el termino del propio León Félix cuando habla de ‘potenciación’ del lenguaje.

Pienso que para enfrentarse a la obra compleja por inteligente y bien lograda de León Félix Batista, hay que tener claro los conceptos de "neobarroco", "neomodernismo, "vanguardismo", "postestructuralismo", obviamente, porque su obra se engolosina de  todos estos "movimientos" si se quiere, o, se enrumba desde ese nuevo barroco que Néstor Perlongher llamara "neobarroso" como para emparentarlo, de forma lúdica, con el barro. Y justamente, León Félix, como Néstor Perlongher  "retoma recursos retóricos modernistas, como la paronomasia y la aliteración, y produce un discurso que va enhebrando frases que transgreden la lógica sintáctica por sus excesos.", como bien dice Jacobo Sefami de Perlongher en su obra "Neobarrocos y Neomodernistas". Esta característica de ilación y encadenamiento entre sus obras, y las de sus referentes tácitos como un Lezama Lima, por ejemplo, se vislumbran en las obras de León Félix Batista...

Severo Sarduy dice del neobarroco: "Espacio del dialoguismo, de la polifonía, de la carnavalización, de la parodia y la intertextualidad, lo barroco se representaría, pues, como una red de conexiones, de sucesivas filigranas, cuya expresión gráfica no sería lineal, bidimensional, plana, sino en volumen, espacial y dinámica. Textos que en la obra establecen un diálogo, un espectáculo teatral cuyos portadores de textos son otros textos; de aquí el carácter polifónico de la obra barroca, de todo código barroco, literario o no.*

Me he dado, literalmente, una sobredosis de "placer" (Barthes) con la obra de León Félix Batista, en estas navidades del 2014. Y es curioso porque, o tengo buen ojo para escoger mis lecturas, mis autores; o pareciera fríamente calculado. Y es la primera de estas premisas, porque, soy muy visceral y no calculo nunca. Para mi satisfacción y la del libro de ensayos que preparo desde hace tiempo, luego de leer a este autor, estoy convencida de que tenía que embriagarme de su obra pues es uno de los más prominentes no solo de nuestro país sino de toda nuestra región caribeña.

De León Félix me atrajo la gran aceptación que tiene en Latinoamérica; los títulos sugerentes de sus obras y, por supuesto, la curiosidad de conocer su impronta; Y aquí estoy, luego de moverme entre las arenas movedizas de sus textos y salir ilesa, luego de remover algunas neuronas semánticas para interpretar los signos y significados sugerentes y sugeridos por este genial escritor, no puedo más que admirar su genio, su estética del lenguaje alegórico.

No tengo el placer de conocer personalmente a León Félix Batista,  pero lo admiro y lo respeto como icono indiscutible de la corriente vanguardista que defiende en su obra. Junto a otros grandes poetas como: Armando Almánzar Botello, Basilio Belliard, (amigos ambos) Cayo Claudio,  José Mármol, Alexis Gómez Rosa, Ilonka Nacidit, Ángela Hernández, entre otros, conforman ese grupo de poetas "del pensar", siendo León Félix uno de los más aventajados junto a, precisamente, Armando Almánzar Botello, un amigo esplendente que nos honra admirar.

Y es que estos dos últimos aportan esas claves del neobarroco, esos criptogramas irresolutos, o multiplicadores del significado; esa disección del lenguaje común, esa ruptura con lo conocido y ese aventarse a un vacío inexplorado como cazadores de nuevos términos… Cultos, unas veces, otras, se solazan con una jerga entre lo erótico y lo humorístico siempre con una justificación meramente transgresora. Herederos  estructurales  de un Perlongher, de un Lezama Lima, de un Mallarmé.

Pertenecen al grupo de escritores latinoamericanos que se destacan dentro de este estilo como José Carlos Becerra, Eduardo Milán, José Kozer, Roberto Echavarren, Coral Bracho, Eduardo Espina, y otros.

Un ejemplo potable son los siguientes versos de León Félix Batista, de su libro, Sin textos no hay paradiso, con un introito de Lezama Lima. (Aunque el titulo anuncia, entre otras cosas, su referencia total.)
Cuando enredabas mi cabello con cariño.*pp.21
...rumor de abejas entre peines viertes.
Lezama.
    (…) yo aliso con un peine más un musculo flexor, hasta hacer de los enjambres filigranas.

Las cualidades que distinguen, básicamente a un escritor neobarroco son:
Primero: Verdadera preocupación por la fonética y fonología como medio de crear variados significados... una búsqueda justificada en los sonidos y la forma.
Segundo: desapego absoluto de las normas cerradas y simétricas de la escritura. Libertad al ponderar sus textos.
Tercero: importación de términos científicos, vale decir de la medicina, biología,  cibernética, etc. Pero también recurren al uso de términos soeces, jergas dialectales  y cultismos, neologismos, etc.  
Cuarto: ostentan una sintaxis distorsionada usando los signos de puntuación con finalidades netamente prosódicas. Objetivo: vulnerar las normas establecidas.
“Como cuento el accidente nudoso de su eco,                                                        el relámpago que abrió su trayectoria si mi cráneo 
Muta en magma de [trombosis] de aflicción                                                        que me impulsa a recorrerlos.” (El Hedor, pp. 19-20)

Primero, León exhibe un discurso arriesgado y complejo, con marcado apego a signos  neobarrocos, citados anteriormente; pero no se queda ahí, va a por más,  es un escritor postmoderno;  Segundo, en el tema de la deconstrucción, en la estética del lenguaje; y en esas búsquedas de un lenguaje elevado, ofrece versos crípticos, aparentemente cerrados, complejos; pero abiertos a interpretaciones plurales, creando, "no recreando" (Lezama Lima) nuevos significantes como significados; y tercero,  el uso de la conjunción inequívoca "humor /erotismo" adusto y sensual, salpicado de posibilidades, sugerentes, bufonas, carnavelezcas; en fin, construye  un erotismo  insinuante y lúcido. Y cito, Titulo: Bucear el sur profundo
“Solo pasa en la succión: que un sólido da en otro                                      (lubricación mediante) hasta que extrae su opuesto. Nulo                                       que es redefinir la manera de auscultar                                                                allí donde hay laderas y redunda la maraña.                                                             Esas zonas de lo mucilaginoso donde un belfo se solaza y la flora estalla entera:                                               Brota un número de mirlos…” (Sin textos no hay paradiso, pp.45)

He recorrido el diccionario poético, me refiero al genial "Delirium semen" agotado en su primera edición. Me he sumergido en "Sin textos no hay paradíso." Leí el alucinante "Caducidad", y justamente, me detengo más tiempo/lectura  en la más reciente, "Hedor de lo real en la nariz imaginaria." No sé si por la conjunción (real-imaginaria) y la pasión que me ofrecen esos temas; Y me detuve, no sé si por el concepto "hedor" que saca toda la podredumbre y hace de lo grotesco algo bello; y, por el contrario, extrae la putrefacción de la belleza, como bien pudieron hacer desde la genialidad conceptual, artística, Marcel Duchamp o el mismísimo Francis Bacon, desde sus instalaciones (el primero) y/o pinturas, el segundo. O bien, como El Marqués de Sade desde la literatura...
Y ese bucear dentro de las páginas plurales de este fecundo escritor, me ha permitido enfrentarme a una gama de nuevos significados que me enriquecen  tanto a mí como al texto, ya suntuoso en sí mismo.
No soy tonta ni sabía, ya lo he dicho... logro entender con cierta facilidad, si se quiere, pero en este caso me acojo a la sabiduría Lacaniana cual quinta enmienda, que reza:

"Comiencen por creer que no comprenden. Partan de la idea del malentendido radical, fundamental... El momento en que han comprendido, en que se han precipitado a tapar el caso con una "comprensión", siempre es el momento en que han dejado pasar la "interpretación" que convenía hacer o no hacer para alcanzar la verdad en fuga." Citado por Armando Almánzar Botello, CAZADORDEAGUA, Jacques Lacan, Seminario III, 

Y cito a Lacan, porque León Félix, es un autor que no todos comprenderán. Esto por la variedad inescrutable de su pródiga y profunda construcción semiótica. Por supuesto que, como el mismo expresa, en una entrevista que se le hiciera cuando cumplía compromisos literarios en Ecuador:

"La poesía latinoamericana vive una buena época, y se nota más de un punto de vista estético de ‘abordaje del lenguaje poético’."

Ese abordaje, en su caso, refiere a esa multiplicidad de posibles significados que han sido denominados como "corriente neobarroca" vale decir, “neobarroco como cualquier posibilidad de la lengua", o “potenciación del lenguaje a sus máximas expresiones (plurales)."  Además agregó  que a pesar del buen momento de la poesía, no hay tantos lectores porque la poesía nunca ha sido popular: “Tiene su importancia que sean pocos, pero que lo hagan con la pasión que la poesía convoca.” LFB* Para El Universo, de Ecuador. 27/08/2014

León Félix Batista, es creador de un diccionario poético de la magnitud ero-lúdica de "Delirium Semen", plagado de humor, de encrucijadas, laberintos, y genialidades, y se lo encuadra, si se lo podría, entre los “poetas del pensar”  a que aduce muchas veces Pedro Granados, pero más que eso, en la nueva postmoderna literatura post-estructuralista de la que tanto nos propone Derrida. Y cito lo que expresa (Pedro Granados) en su reciente libro Breve teatro para leer: poesía dominicana reciente: 

 "Armando Almánzar Botello, y, más explícitamente, León Félix Batista —exacerbando en grado sumo los mismos recursos de la “poesía del pensar”— su rueda se salta de la carreta y terminan cultivando un barroco local, hecho de referencias cultistas e inevitables nudos de palabras, pero al que mojan también las aguas tornasoladas del Caribe." (Mediaisla, Andar de ciegos, pp.45).
Un ejemplo excelente de uno de los textos poéticos, vale decir, palabra que se convierte en poema en Delirium Semen)
"PERVERSO (adj., del lat. perversus) Nublado como plomo plenamente carmesí, pero vuelto vecindad, ese tronco de mujer. Y al amparo de un molusco, de la supere­minencia: madreperla para arder mi eu­caristía. En el torno de la mente lo inson­dable sólo es red, integrado con el delta y el diagrama de lo mismo. Boca en Babia y anatema de las termas de las formas: el extracto de temblor de estructuras trans­."*(Delirium semen, pp 100)...
Creo que el autor mueve, conmueve, nos insta a ir a por más, ¡y que es eso si no es literatura! No es rancio, no es común, no es repetitivo ni aburrido. Es como un balde de agua helada a nuestras neuronas dormidas; como los cubetazos famosos en redes, que te hacen despertar si andabas dormido o ruborizarte si llegas  a imaginarte esos versos hechos realidad en tu morada. Te hacen temblar, unas veces, aterrar otras. Y cito:
"(...) se va deconstruyendo del embrión desintegrado prefijado en el parámetro previsto....                                                                                                                        piltrafa antropomórfica, suceso de un substrato: oxido de exoesqueleto...
(....) halito del elemento muerte. (...) parásito sin huésped del abismo metabólico.               (El Hedor, pp.40)" LFB

Es, la estética de León Félix Batista, primero, perspicaz, porque no todos pueden llegar a este resultado donde sobreviene un caos anunciado, una trabazón razonable y ordenada del discurso, en este caso, poético. Deconstruye con tan sabia tesitura, que el destacado escritor, José Kozer, define como:
"... en ese punto en blanco al cantar, sobrio, casi seco... “  Yo digo adusto. Escribe con el firme propósito de obligar al lector a resolver el sentido o los sentidos, porque, generalmente son textos abiertos. Textos que dejan una punta de hilo para ser destejido al antojo del lector. Subjetivo y complejo, nunca light. Fíjense en el siguiente texto:

“Narrando sólo nudos precipita su reloj desgarraduras: sólo así tendrá sentido -por su descomposición- el vacío en que se hubo disgregado." (El hedor, pp.61)

Y a eso sumo lo que Batista contesta cuando se le pregunta sobre los mecanismos de construcción de su obra:
"Prefiero quedarme en exhibir el mecanismo: dejar abierto el dispositivo textual, con todos los pernos desenroscados y sobre un charquito de aceite grueso. Mecánica incompleta, disfuncional: termine de armar el aparato usted, aunque yo no haya incluido las instrucciónes."  Y agrega:
 "He escrito o vociferado por ahí mi aborrecimiento o indiferencia por lo considerado establecido en la poesía. Lo que Kozer llamó, con certidumbre y brillantez, “lenguaje sierpe”.
En la contratapa de "Hedor real en la nariz imaginaria, Benito del Pliego dice:
"Batista potencia de un modo sorprendente la diferencia (derridiana) para que el lenguaje no cese de generar sentidos de los que el lector es un agente fundamental, nunca un mero receptor."
Finalmente los quiero dejar con una frase que extraje de su obra "Mosaico Fluido", donde Claudio Daniel dice:
"León Félix Batista es una de las voces más originales de la nueva poesía que se está gestando desde el Caribe. " 
Y yo lo suscribo con marcador fluorescente amarillo, y agrego, para concluir. León Félix Batista es uno de los más grandes poetas contemporáneos dominicanos y uno de los más originales en la  literatura latinoamericana que hoy se exhibe y se exporta al mundo entero. Genial, plural, lúdico, y vanguardista: su obra no es para todo público.

Copyright ©Elizabeth Quezada.                                                                                                                         All Rights reserved,2014



León Félix Batista. Nace en Santo Domingo, 1964. Reside en Brooklyn, New York, desde sus recién iniciados veintes. Sus libros son El Oscuro Semejante (Santo Domingo, Egro, 1989), Negro Eterno (Santo Domingo, Taller, 1997), Vicio (Santo Domingo, Taller, 1999) Crónico, segunda edición de Vicio (Buenos Aires, Tsé-Tsé, 2000), La plaquette Tour por Todo (Barcelona, Las Hojas del Diluvio, 1995), Se borra si es leído, poesía 1989/1999 (que incluye Los rombos de la red, traducciones de poetas angloparlantes, Santo Domingo, Consejo Presidencial de Cultura, 2000) Burdel Nirvana (Santo Domingo, Taller, 2001) y la antología bilingüe Prosa do que Está na Esfera (traducción al portugués de Claudio Daniel y Fabiano Calixto, editorial Olavobrás, Sao Paolo, 2003). Burdel Nirvana obtuvo a la vez el premio de poesía de Casa de Teatro y -con el título de Torsos Tórridos- una Mención Especial en el Premio Internacional de Poesía “Diario de Poesía/Vox 2000”, en Argentina. Mosaico Fluido, 2006Pseudolibro, 2008, (Premio Nacional Universidad del Este) , Delirium Semen, Aldus México, 2010, Caducidad, Amargord, Madrid, 2011. Un minuto de retraso mental,2014, (Premio Nacional de Poesía, Emilio Prud'Homme 2013). Música ósea, Cascahuesos, Perú, 2014. Aparece en múltiples antologías y revistas en su país y en Argentina, Brasil, Colombia, Costa Rica, Estados Unidos, España, México, Puerto Rico, Suecia y Venezuela. Ha sido traducido al inglés, portugués, sueco y francés.

Datos bibliográficos:
Jacobo Sefami, Neobarrocos y Neomodernistas EN LA POESÍA LATINOAMERICANA II tomo, actas VIII, AIH.                                            
Néstor Perlongher, Hule, Buenos Aires: Ediciones Último Reino, 1989, pág. 7.                       
Severo Sarduy, «Barroco y neobarroco», op. cit., pág. 175.                 Pedro Granados, Breve teatro para leer: poesía dominicana reciente. Mediaisla, Andar de ciegos, pp.45)
León Félix Batista, El Hedor real en la nariz imaginaria, Transtierros, Ruido Blanco, 2014.pp. 40, 61. -Delirium semen, PDF. Primera edición impresa agotada.
León Félix Batista, Sin textos no hay paradiso, Gamar editores, Colombia, 2012 pp.45
León Félix Batista, Caducidad. Amargord, Colección Trans-atlántica, Madrid, 011,pp. http://www.eluniverso.com/vida-estilo/2014/08/27/nota/3561591/leon-felix-batista-autor-grandes-minorias
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martes, 24 de junio de 2014

Refugio de Luz (soneto alejandrino)


Refugio de Luz (soneto alejandrino)

22 de febrero de 2014 a la(s) 2:22publicado por su autor RAMON SABA.

Qué oscura surge el alba posterior al hastío, 
compila sueños truncos para el poeta inerte 
cual presagio de luz anunciando su muerte 
sin verbenas ni ritos que destilen rocío. 










Sólo versos sin sol surgidos en el frío
acompasan desvelos desde su cruenta suerte
con silbidos fugados desde una pena fuerte,
y en nostalgia nacidos como cruel desafío.

Emisores banales de ventanas dormidas
donde giran silentes sus viejas lunas grises,
asomando quizás esperanzas latentes.

Y se ponen nerviosas entre noches perdidas
soñando remozar sus pesados matices;
mas no cuentan con nadie, ni aparecen dolientes.

lunes, 4 de noviembre de 2013

Cuando la mirada de una mujer es...




Opaca:
Su mirada es triste, lejana, mate.
Atorada en lo químico de un legado fortuito.
Miserable y especial  deambula como entelequia alucinada,
Vive una muerte lenta de células prot-agónicas, confinada a esos barrotes espurios, 


Mujer im-palpable,
Mujer in-visible,
que in--quieta,
que nubla
toda suerte de abstracción.

Esa mujer es como un árbol seco: desnudo y frio
Vive un acelerado otoño a destiempo, sin noches-buenas.
Cínicamente imperturbable, algo flemática, casi insensible.
La despiertan esas carencias, esas hambres que urgen al tacto, a la piel que afiebrada, tirita cuando el fuego deserta.

Mujer que necesita dar y recibir ese calor instalado en su vientre…
Vivir esa agonía sacra, pequeña muerte que la restaura.
Reconocer ese temblor dulce que induce el brillo en la mirada de mujer.

Y es que, en ausencia de caricias
Domina esa asfixia que la agobia,
que la  hace tirar la toalla y definirse primitiva,
 infuncional, frustrada, algo aburrida,
pobre, muy pobre, dentro de tanta riqueza: fuera y dentro de ella…

Sólo es una presa, 
un animal pensante con cierta libertad
 oculta en su cuerpo,
en las palabras, en el amor… 
Sólo es una mujer sola en su claustro.

Elizabeth Quezada @Derechos-reservados


miércoles, 9 de octubre de 2013

El bien y el mal en “Las calles enemigas”, novela premiada De Roberto Marcallé Abreu*.

                         

Por Eli Quezada
Si el mundo fuera un lugar perfecto, los padres dirían a los jóvenes:
Hijo, sal a la calle y haz lo que veas y eso acabaría con el problema
de la ética, pero no es así.”
         Fernando Savater                                       
(Ciudadanía y Ética, Conferencia- Monterrey, 1999)


He recorrido “Las calles enemigas”, novela que me permite leer Roberto Marcallé-Abreu,  tras obtener el prestigioso Premio Nacional de Literatura que auspició la  Universidad Central del Este (UCE)-


Luego de ese paso agitado por sus calles, que son las mismas mías, y, posiblemente, las suyas, querido lector; y que es el espacio donde se desarrolla la trama novelesca, he quedado abstraída, abrumada por el realismo-negro con que el autor aborda este tema imperioso del devenir de la maldad en las sociedades postmodernas donde la corrupción se esparce como pimienta roja en las carnes frescas de nuestra gente, por todos los rincones de nuestras ciudades. Don Roberto lo hace desde la trama expectante de la novela negra, trazando con una preponderancia avasallante un tecnicismo depurado, un tratamiento literario digno de estudio y de exploración para la enseñanza de la materia en las instituciones educativas, en especial el buen uso del tema “suspenso” engarzado con la profundidad del tema “ético-social” al cual nos tiene acostumbrado. Su discurso rescata a las voces de la gente de la calle. Es compasivo,  ágil y fluido y la universalidad del contexto expuesto se podría encontrar en cualquier sociedad o ciudad, mejor dicho, en las calles golpeadas de cualquier ciudad en vía de desarrollo, incluso, en el tren del mismo desarrollo postmoderno.

Nos muestra un discurso del resultado de vivir en una sociedad donde sólo hay respuestas para los ricos, para los que se escudan en el poder. Nos muestra los cambios ocurridos en las ciudades y la nostalgia del pasado. Ese ‘deja vu’ la hace ir a por los tiros de “Cien años de soledad” de García Márquez, guardando ambas, técnicas y  tratamientos disímiles en su construcción: “Cien años de soledad” incursiona en el realismo mágico y “Las calles enemigas” es realismo puro adobado, si se quiere de cierta crudeza y suspenso, por eso pertenece a la categorización de novela negra.


En cuanto a los personajes, Severino, para mí comparte protagonismo con el elemento “Ciudad-Las calles” en fin “La sociedad”. De don Jesús y su hijo Armando deviene toda la trama… Misma que es contada en un estilo feedback que permite seducir al lector hasta caer rendido. Estamos frente a una historia lista para ser llevada al cine, si se quiere. Mercedes, Mineidy, el Dr. Domínguez, Bobby, los sacerdotes, etc., son personajes plásticos, orgánicos y creíbles.

El elemento “nostalgia” es explotado por el escritor en la voz de Severino. Y ese elemento nos hace resaltar la pregunta cual huevo y gallina. ¿Es el desarrollo el culpable de la desintegración de las sociedades? Describe a una ciudad colonial, a un Gazcue del pasado y al actual.

Y un personaje que da sentido a la maldad que cobra vida en él y es –El hombre de las gafas negras- quien encarna con todas sus letras la esencia del mal y el antagonista. Su ropa negra, su modus operandi de acabar con sus víctimas que incluye violación. Es el mal que corroe las calles, que compromete a los jóvenes y que influye de una u otra forma a perdición y aniquilación. Y pensamos en el auge de las drogas, de la criminalidad, del desacato familiar, del libertad mal entendida o libertinaje, de la corrupción piramidal, a todos los niveles: mientras más alto más grande. Los puestos de mando altamente corroídos por la ambición, el poder y la negligencia.

Las masas, el pueblo, a veces, desesperanzados, caen en desidia y apatía. Otras en pereza, y es el caso de la joven Mineidy. Otros en pie de lucha que decae cuando entiende que las leyes, aunque existen, no funcionan, y lamentablemente, deben buscar justicia con sus propias manos. Y es como retroceder a la ley del talión. “Ojo por ojo, diente por diente”, lo cual, da al traste con todo intento de evolucionar.

Pienso que el autor nos narra claramente en Las calles enemigas, la decadencia moral del ser humano. No es algo nuevo aunque deliremos por el ayer que, aparentemente fue mejor, Lo que nos pasa es que fuimos más inocentes y concuerda con el pensamiento de Marco Tulio Cicerón cuando dijo: “Cuando mejor es uno, tanto más difícilmente llega a sospechar de la maldad de los otros” y en relación a que no es algo nuevo le citaré un documento egipcio que data del 2500 a C. que se titula la canción del desesperado. Y dice:

“Este mundo es un lugar terrible, los militares son violentos, los jueces son prevaricadores, los comerciantes engañan con el peso. Las mujeres engañan a sus maridos. Los hombres olvidan sus deberes. Las cosas no pueden seguir así. Este mundo se acaba.”



Ya Roberto Marcallé-Abreu me había sorprendido con la mejor novela que leí  el pasado año “La manipulación de los espejos” y en cuanto a su fondo repite su  compromiso con la ética social, una es eventualmente muy sicológica mientras que “Las calles enemigas” tienen un condimento real, evidentemente socio-política-cultural, incluso con tintes o pinceladas sacras. Es perceptible en su exposición general de toda la sociedad. Presenta la sociedad tal cual es, tal cual se “desarrolla” imbuida en esa sed del tener antes que la sed del SER. Puedo decir, sin temor a equivocarme que Marcallé-Abreu tiene muy claro su compromiso de escritor y es presentarnos la sociedad tal cual es, sin maquillajes, sin falsos ni prestados ídolos.

Me remite a la cita de William James cuando dijo: “El mayor descubrimiento de mi generación es que los seres humanos pueden cambiar de vida cambiando de actitud" Y yo creo que, con obras como esta y las demás de este multipremiado escritor dominicano, Roberto Marcallé-Abreu se puede dar a beber de la actualidad, sus males, sus bondades a fin de no caer en insurrecciones futuras.

Los ruidos de las calles, de las demandas postmodernistas en cuanto a las nuevas formas de des-comunicarse hacen que nuestros hombres y mujeres, no sólo los jóvenes, aunque estos últimos resulten más afectados por la moda actual que los enmudecen… ellos no conocieron como nosotros la necesidad de desplazarse para decirle a la persona amada: te quiero mucho. Con un clic instantáneo ya están posteándolo por doquier en las redes sociales. Llegando, incluso a banalizar los sentimientos y a hacerlos holográficos más que sensoriales. De nosotros está re-aprender y no aislarnos de nuestros hijos para encauzarlos en lo que es su hoy.

Es cierto que, “El talento se forma en la soledad; el carácter, en el bullicio" como dijo, sabiamente, Goethe. No obstante creo interesante las palabras de Pasteur cuando dice: “No le evitéis a vuestros hijos las dificultades de la vida, enseñadles más bien a superarlas”

Admito que me gusta recalcar todo lo que sea el discurso del SER. La ética moral, social y ciudadana es la que nos importa rescatar y enseñar a los individuos de las calles y de las casas quiero terminar con la teoría fascinante de Fernando Savater en una conferencia sobre Ciudadanía y Ética que impartió en Monterrey en 1999, que decía lo siguiente: “Si el mundo fuera un lugar perfecto los padres dirían a sus niños, a los jóvenes: Hijo, sal a la calle y haz lo que veas y eso acabaría con el problema de la ética, pero no es así.”

Decía Voltaire hablando sobre lo personal de la búsqueda de la perfección de cada ser humano: “En Inglaterra cada uno va al cielo o al infierno, por el camino que prefiere”. Y yo creo que no solo en Inglaterra.

Me encanta que Savater defienda el hecho de la ética acentuada en el respeto por la Dignidad humana. No importa el color, el credo, la cultura ni el género. Respeto a la persona sea hombre o mujer, blanco o negro, de cualquier secta o grupo cultural. Lo importante, dice él “es que a las personas hay que respetarlas por lo que hacen, en todas las etnias, ghettos, géneros, religiones hay personas excelentes, especiales, creativas.” Obviamente una persona que le quita la vida a otra no merece respeto no importa las causas, las venganzas, el motivo implícito del hecho.

Particularmente creo, siendo exageradamente subjetiva que, cruzar los límites del bien, borde delgado que nos separa del mal, funciona como lo haría una droga: Un dulce placer de llegar al paraíso; euforia efímera y placentera como vuelo de pájaro que va acompañada de un estado de megalomanía, o sentimiento de ser todopoderoso para dejar caer a su víctima en una total depresión y desprecio por sí misma. El asco por su ser le hace vivir un círculo vicioso si no sana esas heridas que el mal ha ocasionado en su psiquis. De modo que podemos errar y salir pronto del entuerto pero nunca llenarnos de ira y bestialidad que nos apartarán ipso facto de la cordura que nos hace humanos racionales. Debemos insistir en la viabilidad del bien por encima del mal. Es tan triste la vida del corrupto, del que delinque… siente asco de su proceder aunque no lo admita.


Concluyo invitando a la lectura, en su momento de esta nueva obra novelística de gran trascendencia en la literatura nacional pero en toda la región.  Don Roberto Marcallé-Abreu es todo un maestro en su oficio de narrador. Las conclusiones las ofrece cada lector. Hay que recordar que “La belleza es mirada” como dijo Einstein.

 “Las calles enemigas”,  Premio Nacional de Literatura 2012, auspiciado por la Universidad Central del Este, será publicado a finales de este año para el aniversario de la universidad.  

Elizabeth Quezada.
26 de enero, 2013

*Roberto Marcallé Abreu es un conocido autor de novelas, cuentos y ensayos que entre otros galardones ha obtenido en dos ocasiones el Premio Nacional de Novela con las obras “Cinco bailadores sobre la tumba caliente del licenciado” y  “Alternativas para una existencia gris”. Ha obtenido, asimismo, primeros premios en concursos de cuentos y ensayos. Ha publicado cerca de veinte libros. En este año la Editora Nacional  publicó un tomo en el que se recogen seis libros de sus cuentos  y que ha sido elogiado por la crítica. También publicó la novela “La manipulación de los espejos” y un libro de cuentos escrito años atrás titulado “Sábado de sol” entre otros.

martes, 8 de octubre de 2013

Un retrato al pensamiento de Fernando Valerio-Holguín: El discurso detrás de su obra.


Por Eli Quezada


¨Muy pronto supe que mi misión consistiría
 en salvar a la realidad de su facticidad.¨ J.P. Sartre.

No me detendré en la formulación de preguntas –lugar común- de muchas otras, vale decir, sobre estructura, estilos y motivación poética; es como querer indagar sobre el secreto elemento con que sazona su prosa poética, es decir, su filigrana única… su sabor. Ningún chef del mundo cuenta sus secretitos. Lo que podemos extraer, en esta entrevista, se los prometo, es el pensamiento del escritor, del hombre detrás de sus retratos; quien, en definitiva, como todo buen escritor, hace de su discurso, su espejo. 

EQ…Don Fernando,  Lacan dice: ¨Le stade du miroir comme formateur de la fonction du Je telle qu'elle nous est révélée dans l'expérience psychanalytique.¨ 

1.- ¿Qué nos puede decir de este pensamiento, en relación a sus retratos, auto-retratos?

FVH.: “Yo soy otro” (Rimbaud). Frente al espejo, se supone que debería verme imaginariamente mejorado en mis autorretratos. Sin embargo, lo que el espejo me devuelve es un yo complejo y conflictivo con respecto a la sociedad. Cuando comencé a escribir los autorretratos, tuve la ilusión y la esperanza de que los poemas envejecieran en mi lugar. Pero cada uno de los autorretratos, en los sucesivos aniversarios de cumpleaños, me acercaba más a la muerte. El último, lo escribí a los cincuenta y entonces paré de contar.
            Con respecto a los retratos, hacer retratos de palabras es otra manera de escribir sobre uno mismo, y terminar haciendo autorretratos. Me identifico con los retratos de las personas que admiro o amo: César Vallejo, Violeta Parra, Mercedes Sosa, la Morena del Colmado, Michael Camilo, Olga Kern, Luisa Futoransky, entre otros. Hay en cada uno una cualidad esencial a través de la cual me conecto con ellos. ¿Sensibilidad artística? No sé.

2.- ¿Es Fernando Espejo una especie de alter ego o usted frente a un espejo (valga la redundancia)?

 

FVH: Efectivamente. Fernando Espejo es mi alter ego. Me miro frente al espejo, que me devuelve ese otro que no soy y soy. En el Alzheimer encuentra Fernando Espejo el placer de olvidar, lo que representa una paradoja, porque la escritura se funda en la memoria. En el cuentema “La noche del poeta Fernando Espejo”, más que afán por la fama, el poeta le da la bienvenida al olvido de sí mismo y de los demás para evitar el dolor. En Rituales de la Bella Pagana, el poeta deambula enamorado, insomne,  ebrio,  por los pasillos ajedrezados de un Palacio de Espejos (“con una enorme herida luminosa”). El Alzheimer viene a rescatar al poeta de ese amor. Hay una vocación de olvido en Fernando Espejo. 

3.- ¿Debe, el poeta, el escritor, ser recipiente, médium, cortina de humo, bufón, o
Cronista de la sociedad en que vive?

FVH: Si hablamos de compromiso, pienso que el primer compromiso de un escritor es escribir bien. Luego viene la libertad de palabra, que no haya una coacción por parte de ningún poder. No se trata de tener un mayor o menor éxito, de vender la mayor cantidad de libros u obtener los más codiciados galardones. El poeta debe morir en cada poema y con el mismo propinarle un hachazo en la sien al lector –pienso en Kafka-. El poeta debe convertir en visible lo invisible, trascender la mezquindad y crecer en su humanidad.

4.-  Particularmente creo que el mundo está cansado de las malas noticias, y que las artes siempre han sido un medio catártico para sobrevivir al estrés. ¿Qué es lo real y lo irreal, en su obra, en su vida?

FVH: En el poema “Scrivo”, el yo poético expresa: “Escribo/para escapar de los sueños/al verso que madura/con perfume de cosa dulce y podrida/
y se convierte en realidad/”.  Esto parecería una contradicción, porque se ha hablado del arte como escape de la realidad o como catarsis, pero lo que el emisor quiere expresar es que la poesía funda su propia realidad. Los sueños se han convertido en pesadillas y sólo queda “la vasta realidad del poema”. En el sueño habita lo Real (el inconsciente). De nuevo, Fernando Espejo quiere olvidar lo Real y despertar en el poema.

5.-  Leyendo su grandiosa y multifacética obra he podido disfrutar de su metáfora sinestésica. De su amor por la naturaleza, por la mujer, su amor al amor. A la música. A las frutas, al color, al arte… Erick Fromm, declara en su famoso libro El arte de amar· que: “…el amor es creador”, -que potencia la acción creativa. ¿Es el escritor, el poeta, un ser que ama, que siente mucho? Su concepción del amor. 

FVH: En Rituales de la Bella Pagana, que es un poemario sobre el amor, encontrarás muchas definiciones del mismo: « El amor es un dulce hechizo de felicidad en la bruma silenciosa en que nos reinventamos a cada instante », « …es una luminosa herida de la que brota el tiempo transfigurado en palabras ». El amor es …. « conocimiento. . .  el amor es también una salvación, es infinito y aun imposible, es una catástrofe, es una muerte lenta, segura, es una patología del tiempo y la palabra, es tiempo y también religión, es también una patología trivial del lenguaje, es como el vino, un suave merlot de pausada euforia, es el alcoholismo de los amantes, es un furor que se consume en su propia llama…. »  Más que amar, el poeta quiere ser amado y ofrece en la palabra precisamente aquello de lo que carece: amor. El amor como salvación es una propuesta idealista que potencia al ser humano en la escritura.

6.- Por tanto, si se ama mucho, se tiende a desilusionarse mucho. ¿Es el dolor, materia prima de los escritores? Su concepción del dolor.

FVH: En la tragedia clásica griega, el actor, a través de lo que se denominó anagnórisis, aprendía, encontraba su identidad, a partir del dolor. Hay quienes sólo sufren pero nunca aprenden nada ni saben quiénes son. Si aprendes a escuchar tu dolor y lo transformas en arte, entonces el dolor se convierte en materia prima. En el cuentema “Anagnórisis” de Elogio de las salamandras, el narrador expresa lo siguiente: “Hay gente que sólo sufre, pero nunca aprende de su dolor. El desamor de una mujer, la súbita pérdida de la vista, la muerte de un hijo, el genocidio de tus coterráneos en una distante frontera, el diagnóstico de cirrosis en tu verde hígado, pueden, de alguna manera, iluminar tu vida”. Luego, hay una epifanía en el dolor. Eres, si se quiere, la suma de tus “luminosas heridas”.

7.- Escindes en tus letras, en algunos de tus versos a la idea de ser un enviado, un ícono, un ejemplo de algo o de alguien. ¿Quieres ampliar de lo que se trata?

FVH: Algunos poetas (Neruda, Mir) se erigieron en voceros del pueblo sin que el pueblo los nombrara. Es por lo que respondo, y gracias por acordármelo, en un poema de Retratos: "No vengo de parte de nadie porque no me han nombrado vocero de grandes multitudes”. ¿Por qué escribo? Para escapar de los sueños, ya lo he dicho. Creo que aunque el poeta deba hacer visible lo invisible, como parte de su responsabilidad frente a sí mismo y a la sociedad, el poema no ofrece soluciones reales, sino imaginarias. Vallejo fue diferente: escribió desde su dolor individual el desgarramiento social. 

8.- Volviendo a la sinestesia, ¿Son los grandes poetas –malditos- si se quiere, fuertes referentes en su obra? (Rimbaud, Baudelaire, Verlaine). Si quiere ampliar sobre el surrealismo.

FVH: Muy acertada tu pregunta. Cuando allá por los remotos años de mis estudios de letras en la UASD (1974-1982), conseguí una edición bilingüe de estos poetas y como en esa época también estudiaba francés, la lectura-traducción-comparación fue para mí una maravillosa revelación. Como además estudiaba música, comprendí que la eufonía, el ritmo y la musicalidad en el verso serían cruciales en mi poesía. Al surrealismo llegué, en la poesía, a través de Federico García Lorca, y en el cine, Luis Buñuel. Por supuesto, a Breton, Apollinaire, Éluard, Artaud... los leí, poco pero bien. Encuentro en el surrealismo la posibilidad de articular en mi escritura ese mundo onírico que durante tanto tiempo me ha atormentado: la contradicción, lo disímil, lo que no tiene relación en el mundo visible.

9.- Hablando de referentes. ¿Qué prefiere leer? ¿Qué lee ahora?

FVH: Mis lecturas van desde teoría literaria, pasando por crítica cultural, marxismo y sicoanálisis, hasta novela y cuento (pocos) y poesía (mucho más)... Mis preferencias han cambiado. En una época me propuse leer todos los cuentos que pudiera conseguir. Fue la época de Bouvard y Pécuchet que compartí con mi amigo el lingüista y poeta Juan Byron. También leí muchas novelas clásicas: latinoamericanas, españolas, francesas y rusas. Actualmente, prefiero leer poesía. En estos días estoy leyendo al poeta israelí Yehuda Amichai y al irlandés Seamus Heaney. Estoy leyendo, para mi curso “Imagen, música, texto”, el libro Códigos del color: Teorías modernas del color en filosofía, pintura y arquitectura, literatura, música y sicología de Charles A. Riley II. Estoy leyendo también La poesía del pensamiento de George Steiner para un ensayo que me han solicitado.  En fin, con la preparación de las clases durante el semestre, no tengo mucho tiempo para leer textos que no sean académicos, por lo que aprovecho las navidades y el verano para leer. Acabo de regresar de Santo Domingo, donde me pasé un año sabático de investigación. Pude leer bastante durante todo ese año. 


10.-Parafraseando a Sartre, en el hecho de -¨no ser necesario o excedente¨- y aunque, luego de leer varias de tus obras, creo saber la respuesta… pero el público no… finalmente, ¿escribe para ser necesario?* ¿Cree que la obra artística otorga cierta eternidad a su creador?

FVH: Ars longa vita brevis. La vida se agota, queda la palabra, la palabra en mí. Creo en la escritura como concreción del pensamiento. Cuando un lector hala un libro mío del anaquel de una biblioteca o lo descarga en su computadora y me lee, allí se abre un diálogo que actualiza mi pensamiento. A la vez, mi obra es parte de otro diálogo más amplio con algunos escritores contemporáneos y con otros del pasado. De alguna manera soy parte de una constelación de voces que pasaron y voces que quedaron. En mi escritura habita todo lo que he sido y no he sido. A través de mí, como un ventríloquo, hablan también mis muertos.

EQ:
Simbiosis de temas de la realidad real o imaginaria, contrapunto en sol mayor de una surrealidad onírica: el poeta. Constructor de ensayos de investigaciones exhaustivas del hombre de letras,  del académico comprometido con la historia: el pensador. El buscador de verdades.  Inquisidor de contenidos que nos invitan siempre a profundas reflexiones…Fernando es sinestesia total por no decir eclipse y catarsis, pensamiento y razón, ilusión y verdad… su verdad retratada en su obra, mientras dice “La vida se agota, queda la palabra, la palabra en mí.” Esto es leer la obra de Fernando Valerio Holguín* y trascender a su pensamiento. No se equivoca en su arranque Wildeano de querer rejuvenecer a través de sus RETRATOS. Ciertamente, tu palabra siempre quedará.



J. Lacan. ¨Le stade du miroir comme formateur de la fonction du Je telle qu'elle nous est révélée dans l'expérience psychanalytique
J. A. Marina. Laberinto Sentimental. Anagrama. Barcelona, 1996, pp. 112 cita a Sartre, Los cuadernos de guerra, y la Náusea.’


*Algunas de sus obras: Viajantes insomnes, -cuentos- 1982.Poética de la Frialdad, crítica- 1997. Memorias del último cielo, -novela- 2002. Café Insomnia, -cuentos-2002. Autorretratos, poesía- 2002. Banalidad posmoderna, -crítica-2006.Las eras del viento, poesía,-2006. Los huéspedes del paraíso, novela, 2008. Los rituales de la bella pagana, -poesía- 2009. Retratos, -cuentos-2010. Elogio de la Salamandra, cuentos. poemas, 2011.